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CAPÍTULO III: OBSCENO
Author: drconradruizLa hora del almuerzo ha incomodado a Anna, nunca le ha gustado llamar la atención, aunque las miradas no vayan dirigidas a ella, sino hacia mí, no me sorprende que Manuel se haya encargado de difundir su hazaña a sus amigos y esto a su vez como buenos chismosos al resto de compañeros, luego dicen que las mujeres somos las chismosas.
─Te envidio Nicolette.
─¿Por qué Anna?
─Por tu tranquilidad, no te molestan las miradas que evidentemente fueron provocadas por la indiscreción de Manuel.
─No cariño, estoy acostumbrada a ese tipo de miradas, crecí con ellas.
─¿Le dirás algo a Manuel?
─No, se cómo manejarlo, los tipos como el son manipulables y fácilmente pueden ser heridos en donde más les duele, su ego.
─Ósea ya no más sexo.
─Depende de mis necesidades, pero lo puedo torturar por teléfono, me entiendes.
─Te refieres a sexo telefónico.
─Si, Anna, a incitarlo, pero para se quede con las ganas, aunque ya deje esos jueguitos hace mucho tiempo, de vez en cuando no es malo retomarlos.
─No te burles Nicolette, te confesaré que nunca he hecho eso.
─¿Qué?, lo de dejar con las ganas a un hombre, no me sorprende viniendo de ti y no me mal intérpretes, no lo digo porque no seas deseada, sabes que lo eres siempre te lo he dicho, sino por la malicia.
─No me refería a eso, sino a lo del sexo por teléfono─ ¿NUNCA HAS TENIDO SEXO POR TELEFONO? ─en qué cueva ha estado viviendo mi amiga.
─No, Nicolette, de hecho, te iba a pedir consejos para hacerlo con Carlos, pero por tu reacción, veo que soy motivo de burla así que mejor olvídalo.
─Anna, disculpa solo me sorprende un poco, en pleno siglo XXI, ésta es una práctica común.
─¿Me ayudarás o no?, Carlos lleva once meses en el exterior y quiero hacer algo especial en nuestro aniversario.
─Es cierto, cumplen dos años de relación, de lo cual casi año ha sido distancia, pero bueno tú sabes lo que opino al respecto.
─Si Nicolette, has sido muy explícita en muchas ocasiones.
─Está bien Anna te ayudaré, solo te pediré que debes tener la mente abierta y no solo tus piernas.
─Sabía que dirías algo así, si te lo estoy pidiendo es porque me siento lista.
─Aunque no entiendo el temor, si ya han cogido.
─Es difícil de explicarte Nicolette, pero me da un poco de vergüenza, una cosa es dejar que tu cuerpo exprese tu excitación y otra muy diferente es hablarlo y provocar en la otra persona el mismo efecto.
─Buena explicación, me has convencido. ¿Cuándo tienes planeado hacerlo?
─Hoy, se me había ocurrido que fuese por video llamada para que no se me dificultará, aunque también tendría que practicar como provocarlo sin que solamente me quite la ropa enfrente de una pantalla.
─En pocas palabras a ser más sensual.
─Ok, Anna me dejas con poco tiempo, pero tengo unas ideas, considero que primero sea hablado sin que te vea y cuando estén más calientes prenden la cámara, preferiblemente que sea de la computadora, pero antes comienza enviándole fotos provocativas.
─¿Fotos provocativas? ─Anna se sonroja, bajando la cabeza.
─En serio amiga en que cuevas has estado metida, no me digas que nunca has enviado fotos provocativas, desnudos, por lo menos con tu pareja formal.
─Claro que sí Nicolette, una que otra vez, en alguna ocasión, mostrando mis piernas o en ropa interior.
─Muéstrame unas y no me digas que no, además me lo debes.
─¿Por qué te lo debo?
─Por una escena pornográfica gratis que espiaste en la mañana.
─Nicolette, yo …
─No te preocupes, lo hice para ti.
Noto que Ana se sonroja aún más, me da un poco de risa cuando la acorralo de esta manera, siempre reacciona igual. Empieza a buscar en su teléfono fotos. Al verlas no tienen nada de especial, solo son fotos sin poses de cuerpo entero, nada provocativas, aunque debo admitir que me encantan sus caderas, debe cabalgar rico.
─¿Qué te parecen?
─Ya sé que debemos hacer, tienes que provocarlo de poco en poco, así que empecemos.
─¿Ya? Nicolette estamos en él trabajo.
─Lo sé Anna, por eso es más estimulante por el temor a ser descubierta, acompáñame.
─¿A dónde?
─A mí oficina o acaso prefieres hacerlo acá a la vista de todos.
─Obvio que no.
Me sigue a un paso detrás, pasamos en frente de los mirones que tratan de disimular lo que no pudieron hacer desde hace unas horas, Anna tiene ese problema, no me sigue el paso o ella es muy lenta o yo soy muy rápida.
Al entrar a mí oficina, la cual para nuestra conveniencia sigue con la puerta dañada, ella decide ir al baño, supongo que para arreglarse. Anna siempre inicia resistiendo a mis locos planes, pero al final termina accediendo.
─Anna, estás bien ya llevas mucho tiempo ahí adentro.
─Es que me estoy tomando más fotos.
─Anna, sal las fotos te las tomarás acá afuera no ahí.
─Estás loca, si alguien nos ve.
─Nadie lo hará, confía en mí.
Ana hace exactamente lo que le digo, le envié las fotos en las poses que le he recomendado, a los minutos la llama, le digo que le cuelgue y que le diga que realizará una video llamada, ella se sorprende, pero sigue mis indicaciones.
─¿Quieres que haga la llamada desde tu computadora?
─Obvio es mejor que con el móvil, así tienes las manos desocupadas para tocarte.
─Nicolette, no era lo que imaginaba, quería que fuese en casa por la noche.
─Sería lo ideal pero no debes de perder la inspiración, además en tus ojos puedo ver que lo quieres hacer aquí y ahora, así que no te reprimas.
Hace la video llamada, me quedo en una posición donde no sea visible, dando señales de lo que debe hacer. La conversación con Carlos se ha puesto caliente, Anna se desabrocha más la camisa, que bien que también haya decidido venir de falda hoy, antes se había quitado el interior a como le aconsejé. Me gusta que pierda la timidez conmigo.
Por su mirada puedo deducir que quiere que me retire, le indico que baje la tapa de la computadora un poco, ella le da una justificación de la pausa para ponerse más cómoda, así aprovecho para irme, aunque quiera ser sigilosa en mi salida me es difícil por la estúpida puerta.
Ella se acerca para ayudarme, puedo sentir su respiración jadeante, sí que se ha excitado, le doy un par de consejos al oído.
─Abre tus piernas al máximo, que vea como masajeas tu clítoris y has que él te enseñe como se masturba.
─Está bien, Nicolette ─su mirada me dice, vete, no puedo evitar sonreír.
Al salir, con dificultad cierro la puerta desde afuera, me tienta no cerrarla por completo, dejarla como en la mañana, pero ya algunos están regresando de almorzar y puede ser peligroso, además que el tiempo que se llevarán en esto, conociéndolos supongo que poco.
Me doy la vuelta rápido, para ir al cubículo de Anna, pero me estrello con alguien que no había detectado en mi campo visual.
Un tipo alto, blanco, aunque es notorio el bronceado, de porte atlético, la solidez de su pecho la confirmé en el choque, pide disculpas, me toma de los brazos, sus manos son grandes, su agarre es fuerte pero no me lastima. A esta distancia y en este breve lapsus de tiempo puedo apreciar con rapidez los detalles de su rostro, cuadrado, barba partida, labios y cejas gruesas bien delineadas, cabello castaño, ojos marrones que me ven directamente sin parpadear, ¿Quién demonios es él?
─¿Estás bien?
─Sí, buen golpe. ─me retiro creando mi zona de confort, pero sin bajarle la mirada.
─Discúlpame, giraste de momento rápido, no pensé que lo hicieras, porque te vi con dificultades para cerrar la puerta y quise ayudarte.
─Gracias por la intención, lleva días así, ya me he cansado de reportarla a mantenimiento.
─Veré entonces que puedo hacer, no es permisible algo así.
─Disculpa, pero ¿Quién eres?
─Cierto no me he presentado a como se debe, soy Erick Hamilton nuevo responsable del área de proyectos de este piso, tú debes ser Nicolette Fortier.
No me esperaba a un nuevo jefe tan atractivo y menos que me golpeara con él.
─Mucho gusto, así es, soy Nicolette Fortier y como sabe de mí.
─Me han dicho que llevas unas de las cuentas más importantes de la aseguradora y que eres la mejor en tu área.
─Así es, cuando desees llega a mi oficina o yo llego a la suya para mostrarle las cuentas o lo que necesite ─me encanta el tono de voz con el que dijo que “eres la mejor en tu área”, lástima que Anna se encuentre en mi oficina.
─Si quieres lo podemos hacer ya.
─Perdón, ¿hacer qué?
─Lo de mostrarme las cuentas, soy algo obsesivo con el trabajo, aunque oficialmente inicio mañana, no me vendría mal un adelanto.
─Ah sí, las cuentas, pero ahorita no puedo, tendría que buscar unos datos para poder darte una explicación completa, además tengo que entregar un informe que el antiguo jefe quiere, supongo para entregártelo, si te parece mañana podemos ver eso ─diablos eso fue lo mejor que se me ocurrió para decir, bueno era eso o decir que mi amiga está en video llamada sexual con su novio.
─Si puedes envíame los datos hoy en la noche para irlos revisando y mañana podemos almorzar juntos para ver ciertos detalles.
─Está bien Licenciado Hamilton, aunque lo de almorzar juntos lo confirmaré.
─¿Algún problema con ello? ─frunce el ceño a mi respuesta.
─No tengo problemas, pero con todos estos cambios, la hora de almuerzo puede variar.
─Entiendo, no se preocupe por ello, ten mi número espero los datos hoy, gracias por tu amabilidad ─me da una tarjeta de presentación, color negras con letras plateadas, solo dice su nombre y número telefónico, con un interesante logo parecido a la flor de lis.
Se despedí con un fuerte apretón de mano, sin tratar de besarme en la mejilla, aunque noto que su intención es hacerlo, pero se contiene. Espero un par de minutos mientras veo que se retira, también doy tiempo para que Anna termine, pero veo que no es así, pero debo entrar cada vez hay más gente y verán sospechoso que este tanto tiempo fuera de mi oficina.
Abro la puerta despacio para evitar hacer mucho ruido, por la pequeña abertura puedo ver que Anna está en plena video llamada, se está masturbando, aún no se ha percatado que he abierto un poco la puerta o tal vez sí y no le importe.
Se ve maravillosa sentada en mi silla con las piernas bien abiertas apoyadas sobre el escritorio, con la computadora de frente y por lo gemidos que logro escuchar ambos están a punto de terminar.
Veo que introduce dos dedos en su vagina, mientras con la otra mano frota su clítoris fogosamente, sus piernas tiemblan, está a punto de terminar, esto me está excitando, mi respiración se acelera un poco y de momento ella dirige su mirada hacia la puerta, logra verme es obvio, pero no deja de hacer lo que está haciendo, se está dejando llevar, me provoca entrar, pero con Carlos en la videollamada no es conveniente.
Su respiración se acelera más, no contiene sus gemidos, sus piernas se juntan y abren, está llegando al orgasmo, ha acabado.
Se baja la falda, se abotona la camisa, se despide de Carlos, por lo que decido entrar no sirve de nada disimular es obvio que ella me vio y sin duda alguna eso la excitó más.
─Creo que ahora estamos a mano Nicolette.
Sonrío un poco veo que de verdad lo ha disfrutado, tiene potencial.
─Así es Anna, estamos a mano.
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