Download the book for free
Alexander
Author: Cassandra HartCuando regresé a revisarla me di cuenta que no estaba en la habitación. Y casi me volví loco, ella era mi todo.
Puede parecer extraño pero en nuestro mundo las cosas son así, en solo segundos puede reconocerla como mi Luna, mi mate…la madre de mis hijos. Ella es mi todo, mi otra mitad.
Me preocupa que trate de escapar, aún está herida. ¿Lo peor? Soy el único lobo en esta casa, no tengo guardias que puedan detectar si escapa debido a su aroma. Sigo su rastro y llega a la cocina, después desaparece. Varios camiones que suplen mi cocina se han ido y apuesto a que va en uno de esos. Sé que seguramente irá a su casa, en la pensión.
Pero varias horas pasan y ella no aparece, ¿se iría a otra parte? Ni siquiera sé nada sobre su vida, ni siquiera sé si tiene un techo seguro para protegerse. De pronto entra una llamada por cobrar a la pensión, ella avisa al dueño que se va lejos. Mi lobo aúlla, su compañera está perdida.
—Dime a dónde vas, chiquilla. —dice mirando en mi dirección, hombre listo—
—Aún no lo sé. Necesito alejarme o acabaré volviéndome loca.
—No tienes dinero. Vuelve aquí y te ayudaré. Es mejor que estés en un lugar seguro, recuerda que como Lobo te hizo su protegida, nadie con medio gramo de inteligencia va a venir a molestarte.
—Le temo a los sujetos que me atacaron… quieren llegar a Lobo, no sé por qué me atacaron pero temo llevarle esos problemas. No se ven buenas personas, por venir a salvarme va a acabar herido.
Y ahí supe que estaba totalmente enamorado de ella. No huía porque no me quería cerca, lo hacía para protegerme. Una cosita diminuta como ella y trataba de cuidarme.
—Chiquilla, a Lobo no debes protegerlo. ¿Has visto al hombre, por Dios?
—Debo irme. Debo alejarme.
—Él te va a proteger. Quienes te atacaron son gente peligrosa cariño y sola no sobrevivirás. Lobo está aquí y va a ir por ti, solo dinos dónde estás.
—De acuerdo, estoy… ¡Dios ellos están aquí!
—Chiquilla…
—Los borrachos del bar, esos me están siguiendo…
— ¿Dónde estás?
—En una cabina telefónica cerca de la estación del bus que está a ocho cuadras de la pensión. Ellos me miran con odio…
Cuando terminó de decirlo me fui, no hice cambio a lobo porque en la ciudad eso sería suicidio. Pero corrí tan a prisa que estuve ahí en siete minutos. Mi Luna estaba luchando por mantener cerrada la cabina. Los sujetos al verme empezaron a huir. Ya me encargaría de ellos.
—Anna…
—No sé ni tu nombre… ¿Por qué me usarían para llegar a ti?
—Hay mucho que explicar. Mi nombre es Alexander. Vamos a casa, mi médico no pudo revisarte, debes comer y descansar.
—No entiendo nada.
— ¿Eres de mente abierta? ¿Crees en criaturas distintas a los humanos?
—Cómo lobos y vampiros…
—Si.
—Sí, mi mamá ella siempre dijo que ella era distinta. Había huido de Rusia con sus padres cuando era niña. Se refería a mis abuelos como Clan, de niña no entendía nada.
— ¿Te dijo el nombre de su Clan?
—No se hablar Ruso así que ignoro si lo pronuncio bien, creo recordar que se llamaba Krasnodar.
—Dios…por eso somos compatibles.
—No entiendo.
—Vamos a casa. Mi familia pertenece a un clan también, mis hermanos y yo somos los últimos que quedan y tú, eres la última de los Krasnodar. Una princesa entre los nuestros.
— ¿Una princesa? Seguro estás equivocado.
—No lo estoy.
Salimos del lugar y de pronto se puso pálida, se detuvo y señaló hacia delante. Un hombre le apuntaba a ella y sin pensarlo me puse en frente. La bala, esa me dio en el pecho—lo que significaba, debido al tamaño de mi mate, que el disparo iba a su cabeza— mi lobo se asomó y el hombre le vio, se alejó corriendo y estaba bien, aquel disparo dolía como la mierda y no me sentía capaz de enfrentarme a él.
Empecé a perder el conocimiento por segundos, ella seguía llorando.
—Anna, saca de mi bolsillo mi celular. Llamarás a uno de mis empleados, él vendrá por nosotros.
—Debemos ir al hospital.
—Mi lobo sanará en casa, mi médico nos ayudará. Cerraré un poco los ojos, solo un momento…
Sus llantos desgarradores me partían el alma, esperaba que la ayuda llegara pronto.
La siguiente vez que abrí los ojos, mi médico me miraba con calma. Era el único que sabía sobre mí, era un aliado importante.
— ¿Anna? —Dije gimiendo mientras me trataba de sentar lo que fue una pésima, pésima idea—
—Dormida, revisé sus heridas y le di un pequeño sedante. Estaba tan asustada que me costó mucho entender dónde estaban. Me marcho a casa, recuerda comer bien, esa bala tenía plata y mercurio. Fuiste afortunado, ese mercurio estaba modificado de cierta forma, parecía estar vivo, lo he notado al mirarlo en el microscopio, era como ver diminutas hormigas avanzando. Como no pegó con hueso la bata no se fragmento, y el mercurio no se expandió por todo el cuerpo. En resumidas cuentas…
—Soy un bastardo con suerte. Pero quien lo hizo no vivirá más tiempo. Dices que no se fragmentó pero siento como bichos en todo el cuerpo.
—Sí, algo estaba por fuera de la bala, pero no soy cantidades significativas. Come bien, bebé bastante agua y descansa.
Se fue a dar una ducha y regresó con Anna. Aún le dolía el pecho pero no era nada que no pudiese manejar. Su mate abrió los ojos y le miró asustada, se levantó un poco temblorosa y le tocó el pecho. Su lobo ronroneaba con satisfacción.
—Había tanta sangre…
—Lamento que vieras eso.
—La bala era para mí.
—Sí y el responsable pagará. Mi lobo está furioso pero nunca te dañaría.
—No te tengo miedo, de alguna forma se siente correcto.
—Somos mates Anna, estamos destinados a estar juntos.
Share the book to
Facebook
Twitter
Whatsapp
Reddit
Copy Link
Latest chapter
Protegida por el Alfa Final
Iridiana fue recogida por Luka, quien sintió el vínculo de inmediato. Ella estaba débil, en su cuerpo había marcas de golpes.—Tranquila pequeña. Vamos a casa.—Mis hermanas…—Están a salvo.Las tres hermanas estaban juntas y el parecido era bastante fuerte, mientras se ponían al día sobre algunas cosas, Adele llamó a Krumer por video llamada desde la computadora de Alexander.—Lo lograron, llegaron a nuestra hermana.— ¿Cómo lo sabes?—Los signos vitales de papá y de la mamá de Anna se han estabilizado, nuestra madre y la madre de Iridiana los sienten, el lobo de pap&a
Protegida por el Alfa Omnisciente
C Cuando Adele abrió los ojos se encontró en una habitación espaciosa, en la silla al lado de la cama estaba su compañero, quien pronto la miraba con lo que parecía amor y emoción.—Hola compañera.—Hola.—Mi nombre es Alec Pávlov. Los hombres que te seguían hablaban de que eres hermana de Anna, si es la misma Anna asumo que es la princesa Anna Krasnodar.—Si. Somos medias hermanas a decir verdad. Papá tenía tres compañeras y la madre de Anna fue la que vino con él a América, mi mamá y la mamá de Iridiana se quedaron en Rusia. Tú eres el hijo de Nikolay…—Si.—Pa
Protegida por el Alfa Omnisciente
Durante los siguientes meses Anna salió adelante, Alec la ayudó a sanar tanto física como mentalmente. Aunque ocasionalmente las pesadillas acudían, contaba con los tres lobos que la consolaban.Las cosas mejoraron para las manadas, las parejas antiguas podían ver a sus hijos encontrando parejas, porque con Anna liderando la manada de Montana, la paz se estableció por todas las manadas.En cuanto a Anna y sus machos, las cosas no eran lo que habían pensado. Se sentía unida a Luka y Alec pero no de forma física sino emocional. Lo habían charlado y los ancianos del consejo les explicaron que quizás su unión era a nivel de lobos, las almas de sus lobos estaban unidas pero tanto Luka como Alec, debían buscar sus propias parejas, sin embargo en cada caso, los tres hermanos debían vincular sus
Protegida por el Alfa Omnisciente
Regresaron a casa en silencio, Anna durmió algunas horas y al despertar estaba en calma, no había resentimiento hacia Alexander. Unas horas después con sus recuerdos de vuelta se acordó de algo.— ¿Y Mary Elizabeth?—Ella no pudo ir con el cambio. Durante el ataque la hirieron. Empezó con altas temperaturas y su corazón, mortal aún no lo soportó. No sabía cómo decírtelo.—Trataste de salvarla cuando había sido herida por Thomas.Dominika que estaba cerca se acercó a charlar con ella.—Pensé que ibas a detestarme. Mi madre fue una mala persona Anna, no sé ni cómo empezar a disculparme por lo que t
Protegida por el Alfa Omnisciente
Aún tenía un poco de dolor pero gracias a las curaciones de Alec podía moverse lo suficiente para alejarse. La casa estaba vacía, ni señales de su “padre” lo que era bueno, empacó unas cuantas cosas, tomó dinero de la caja fuerte, las tarjetas de crédito y partió sin rumbo fijo.Mientras tanto en casa de los hermanos, las cosas estaban muy mal. Los ancianos habían sido convocados por Alec ante las miradas de asombro de los hermanos. Pero ninguno intentó detenerlo.Anelka gritaba horrorizada ante la decisión de sus hijos de entregarla a la justicia.—Ellos te juzgaran por alta traición a tu pueblo pero sobre todo a tu rey.—No dejes que me lleven, hija.—Yo no tengo madre, ya no.Ya a solas, Luka decidió ir por Anna, pero Dominika no le dejó. Ella nunca levantaba la voz, por eso al hacerlo logró que se
Protegida por el Alfa Omnisciente
Veinte minutos después Alexander llegó a donde estaban todos, rodeando a su futura Luna, se dejó caer a su lado y comenzó a llorar. Los lobos se miraban unos a otros sin saber cómo reaccionar. Cuando el padre de Alexander murió en media batalla contra el clan enemigo, él hizo frente a todo, aunque nunca llegó a derramar una sola lágrima.Por eso era incomprensible el desconcierto ante los sollozos que manaban del pecho de su líder.—Anna… Dorogaya… —Mi amada…——Alexander… estoy muriendo…— Izvini pequeña —lo siento mucho— voy a llevarte a casa y Alec te sanará.—Me dijiste que no me lastimaría… que confiara ciegamente en ti…— Izvini…—Dijo que le obligaste a agredirse. Con cada golpe se jactó de que hab&ia
Protegida por el Alfa Omnisciente
Mientras avanzaba se dio cuenta que los terrenos eran vastos, era obvio que mantenía una línea de puras sangres. Recordaba que aquellas tierras habían estado vacías mucho tiempo. Y no entendía como no se había dado cuenta&hell
Protegida por el Alfa Omnisciente
Anna estaba sintiendo un terrible dolor, su piel comenzaba a ponerse cenicienta. Era como estarse quemando.—Alexander…— ¿Qué pasa?
Protegida por el Alfa Omnisciente
Durante tres días se mantuvieron vigilando pero ella había vuelto a desaparecer. No se arriesgaron a preguntar en el pueblo para no llamar la atención. Detectaban cierta magia en el ambiente y no sabían hasta qué punto
Protegida por el Alfa Omnisciente
Alexander la levantó y se alejó con ella al tiempo que Alec intentaba descubrir lo qué le llevó a mirar dentro de la cabeza de Anna.Pudo ver a la niña pequeña llorar la muerte de su madre,
