loading
Home/ All /LUJURIA - SIETE PECADOS /CAPÍTULO I: TRES HORAS

CAPÍTULO I: TRES HORAS

Author: drconradruiz
"publish date: " 2020-10-29 09:44:16

Tenía que dar fin a mi sequía, necesitaba satisfacer mis necesidades, esta estúpida apuesta me está volviendo loca. Y es que resistirme a mis impulsos por tanto tiempo es casi como una inanición. El que aprovechará este momento de debilidad es Manuel, tendrá lo que ha buscado por todos estos años y que solo había recibido negación de mí parte, su perseverancia e insistencia por querer cogerme al fin se realizara.

Luego de media hora de camino, que para mí vagina ya humedecida desde que me subí al auto han sido horas, hemos llegado al lugar. Un hospedaje sin nada relevante que mencionar, su color rojo hace contraste con el paisaje boscoso del lugar, cumple la misión de ser llamativo para todo viajero o pareja que lo quiera usar para diferentes fines. 

Manuel entra a solicitar las llaves de la habitación que ya había reservado, la cual se encuentra detrás, no tengo duda por la forma en cómo se mueve de que no es su primera vez en este lugar y la verdad es lo que menos me importa en estos momentos, si para liberarme de esta inanición lo que tengo que hacer es pasar a ser parte de su lista de presas, pues lo haré. La mejor cazadora es aquella que se presenta como presa ante el que se jacta de ser un experto cazador.

Su ansiedad por hacerme suya es notoria, tiemblan sus manos al tratar de abrir la puerta, solo espero que esto no perjudique en su desempeño, ya que lo que menos quiero es algo que dure menos del viaje hasta acá. Cierra la puerta de golpe y esboza una sonrisa para denotar su torpeza.

─¿Quieres alguna bebida? ─se dirige al pequeño bar de la habitación, mientras se quita la chaqueta y la corbata, al parecer le cuesta deshacerse del nudo, definitivamente el necesita más la bebida que yo.

─No, gracias ─mi respuesta corta parece intrigarle. Me da la espalda y abre una botella de ron y se sirve un trago.

El color rojo carmesí de la habitación es más intenso que el de la entrada, la cama redonda en el centro de la habitación con un respaldar de madera que asemejan las ramas de un árbol desentona con el lugar. Dejo de reparar en estos detalles y sin más me quito el vestido negro de corte corto y ajustado, quedándome en ropa interior, el sigue de espaldas tomando ya dos o tres tragos, hablando cosas que para mí no tiene importancia, como el día en que me conoció y como he sido renuente a él. 

Me acuesto en la cama mientras el sigue de espaldas hablando, soy sorda a sus palabras, me dejo llevar por la imaginación, por el deseo de sentir un cuerpo sobre mí. El olor floral de la cama es un poco relajante, no tengo problema con la dureza de la cama, por mi está bien, de esa forma la penetración será mejor. Paso mis manos por mi cuerpo, puedo sentir la humedad de mi vagina, un suspiro se me escapa, al escucharlo se da la vuelta, por su reacción se sorprende al verme así.

─Nicolette, me sorprendes, pensé que. . . 

─No pienses, solo actúa, no vine a conversar o a embriagarme, en este punto no tienes necesidad de esa charlatanería.

No lo piensa mucho para quitarse la ropa rápidamente, su ansiedad es más evidente por la erección que se muestra, listo para abatirme, colocándose el condón con apuro. Mi vagina se humedece más, no quiere juegos previos, desea sentirlo adentro, y por sus movimientos el también no quiere perder más tiempo.

Siento el calor de sus besos, de sus manos que recorren mi cuerpo, mientras me enviste con fuerza. Sus ojos no dejan de ver mis pechos, eso me excita aún más, enlazo mis piernas alrededor de su cadera para que me penetre con más fuerza y profundidad. Cambia de posición colocándome boca abajo, sé que lo hizo para evitar acabar, lo pude leer en su mirada, me gusta que traté de resistir.

Su desempeño es aceptable, veo con placer que su ego está justificado o que mis ganas reprimidas hagan que lo disfrute más, no importa cuál sea la razón, me dejare llevar por su toque que me provoca escalofríos y por la dureza de su pene que me tiene complacida.

─¡SIGUE! no te detengas ─Aumenta la velocidad, mis gemidos hacen eco en la habitación.

Veo en sus ojos que está a punto de terminar, por lo que me retiro, para colocarme arriba, aún no estoy satisfecha y no quiero correr el riesgo de que después no pueda continuar. 

Quiero sentirlo más, necesito sentir sus manos por todo mi cuerpo, pero antes de que me penetre otra vez, tomo su pene entre mis manos para darle una mamada rápida, veo como se estremece, más cuando succiono la punta del glande. Su dureza es mayor que antes, así lo quiero. Su piel blanca esta enrojecida, quiere acabar, pero será cuando yo lo desee.

Gruño de placer, su pene lo siento hasta el fondo, comienzo a cabalgar lento, mientras el con sus manos manosea mis pechos, generando descargas eléctricas que se irradian a mi espalda, bajando hacia mis caderas provocando que aumente la velocidad. La habitación parece estrecharse cada vez, con cada movimiento que realizo.

Mi vientre quema, mi vagina se contrae involuntariamente y eso a él lo excita más, va a terminar, es inminente lo puedo ver en sus ojos que brillan intensamente. Después de unos espasmos y un par de suspiros, ambos hemos llegado al tan apetecible orgasmo, a pesar de ello quiero más.

Sonríe, mientras me ve fijamente, se retira para quitarse el condón, para luego acostarse a mi lado, juntando su cuerpo al mío. Extiende su mano para masajear mi pecho, mientras respira profundamente, esto solo provoca que quiera más, pero siento con mi muslo su pene flácido, por lo que no creo que siga, por lo menos en media hora, o eso espero.

─Eres la mejor Nicolette, me daré una ducha ─me da un beso, su rostro refleja la felicidad de haberme hecho suya. 

Al retirarse, el calor regresa mí interior, me toco los pechos y tomo con los dedos mi clítoris el cual aún se encuentra erecto, lo froto con velocidad, introduzco dos dedos en mi vagina que sigue húmeda. Siento las contracciones regresar, dejo escapar un par de gemidos, sin importar que él me escuche, en este punto no hay marcha atrás, me dejo llevar por él placer, es como caer en un precipicio, perdiendo por uno segundos todos los sentidos, pero a la vez sintiendo todo al máximo. 

La respiración jadeante es la expresión del calor interno que quiere ser liberado otra vez, me encanta, siento que vuelvo a ser libre. Dejo escapar en mi aliento todas estas sensaciones que me desbordan, he vuelto a terminar.

─¿Dijiste algo Nicolette? ─pregunta Manuel saliendo en toalla del baño tan solo unos segundos después de mi segundo orgasmo.

─¡NO! ─mi respiración jadeante me delate, veo en su cara la intención de preguntar, pero para no herir su ego me levanto rápido, extendiendo mi respuesta.

─Solo preguntaba si ya terminabas de ducharte porque tengo mucho calor y quería entrar ─noto su cara de incrédulo, pero antes que diga algo entro en la ducha, sonriendo por lo cómico que me ha parecido.

─Si querías ducharte, me hubieses acompañado.

─No, me gusta ducharme a solas ─lo cual es mentira, pero es lo primero que se me ocurrió decir.

─Eres extraña Nicolette, o será que no te gusto.

─Eres el mejor, pero quiero relajarme a solas en la ducha─ le sonrió y cierro la puerta, creo que con eso será suficiente para no herir su ego de macho pecho peludo.

El agua tibia, me relaja, debo admitir que me he vuelto exigente, tiene buen aguante, bueno eso es lo mínimo que esperaría. Suele suceder que en la primera te toman como hambrientos y no se controlan bien, de hecho, yo también lo agarre así, este mes sin sexo estaba alterando mi humor, pero por alguna razón esta vez se sintió eterno, masturbarme ya no resolvía, necesitaba sentir el calor de otro cuerpo, el deseo de alguien.

Así que Manuel obtuvo lo que tanto quería, no sé en qué posición estaré en su lista, pero en la mía es el número 31, nada mal, justo la edad que tengo. Creo que repetiré un par de veces más con él, solo que en otra ocasión yo escogeré el lugar, esa cama hacía mucho ruido cuando me toco ir arriba y la fuerza del chorro de la ducha no tiene la intensidad que me gusta.

Se que mañana presumirá ante sus amigos que se cogió a Nicolette Fortier, bueno suponiendo que no lo está haciendo por chat ahorita, es como si se hubiese ganado una medalla olímpica, así son la mayoría de los hombres, son pocos los que pueden llamarse “caballeros” una especie no protegida que está en vía de extinción, pero prefiero eso a que empiece a imaginar una novela romántica donde yo sea la ingenua enamorada, porque si es así no habrá más encuentros. Estoy en la mejor etapa de mi vida, donde tengo el poder absoluto de hacer lo que yo quiera y lo que no quiero es crear lazos.

La época del enamoramiento sin sentido la he dejado atrás, he interpretado las señales de lo que mi cuerpo necesita, me he aceptado por lo que soy, algunas personas me dirán ninfómana y otras que soy depravada, simplemente soy lo que quiero ser.

Ya he demorado bastante en la ducha, así que saldré, tal vez Manuel se durmió o ya está listo para irnos, aunque aún nos queda más de una hora de las tres que reservo.

─Si que has tomado tu tiempo Nicolette ─me espera despierto, envuelto entre sabanas. 

─Me encanta tomar mi tiempo en la ducha, después de ser cogida tan vigorosamente ─creo que estoy exagerando con los cumplidos.

─¿En serio te ha gustado tanto? ─me invita a acompañarlo. 

─Si Manuel ─aunque “tanto” es exagerar, he tenido mejores, pero obvio no diré eso.

Me acuesto a su lado, su mano recorre mi espalda hasta llegar a mis nalgas, para apretarlas con fuerzas, me gusta. Se acerca más, puedo sentir otra vez su erección, veo el enorme reloj que está en la pared, nos queda suficiente tiempo. 

No puedo evitar darle un beso mientras una de mis manos baja a acariciar su pene que otra vez esta duro, su respiración aumenta de frecuencia e intensidad, de una vuelta se coloca arriba mío, listo para penetrarme, mientras me besa, se coloca el condón que previamente lo tenía cerca, al parecer el tiempo que demore en la ducha fue el indicado.

De golpe siento la fuerza de su embestida, su pene dentro de mi vagina otra vez, sus movimientos esta vez son más bruscos, toma de mis manos, presionándolas con fuerza contra la cama, curvo mi espalda para sentirlo más adentro, me gusta la intensidad, mi vagina le corresponde contrayéndose con fuerza, presionando su pene, volviéndolo incontrolable. 

Ambos dejamos salir gemidos y gruñidos, extiendo mis piernas al máximo, mi cuerpo lo quiere más adentro y él lo complace. Presiona sus labios, el sudor cae de su frente, esta vez terminaremos al mismo tiempo. Todo brilla, todo se siente, los suspiros que salen es la señal que hemos acabado casi al mismo tiempo, yo después de él, por unos segundos. 

Se retira rápidamente, dirigiéndose a la ducha, no sin antes enorgullecerse por su hazaña.

─Si que soy el mejor, y puedo una vez más nena. 

Sonrío y hago un gesto con mi rostro de que si, aunque veo su pene flácido y su cara de agotado, definitivamente no creo que pueda una vez más, aunque no me molestaría, pero mi instinto me dice que no debo seguir por hoy.  

Una vez listos, nos vamos, justo al cumplir las tres horas, en un principio él quería quedarse toda la noche, pero insistí que no era lo que deseaba, he tenido malas experiencias por pasar la noche en lugares así y que no quiero que se repitan. 

En el camino no hablamos mucho, me sumerjo en mis pensamientos apoyando la cabeza en la ventana, admirando el paisaje nocturno, pero sin fijarme en detalles, deseo llegar pronto a casa.

─No quieres comer algo rápido, para recuperar fuerzas.

─No te preocupes Manuel, estoy acostumbrada al ejercicio físico extenuante, solo quiero llegar a casa, terminar el informe de mañana para el jefe, recuerda que es su último día y quiera entregar todo en orden ─algo que ya terminé, pero obvio no tengo por qué ser sincera.

Me ve con asombro por mí sarcasmo, pero se queda sin palabras correctas para argumentar lo que acabo de decir por lo que solo sonríen.

─Como desees Nicolette, tienes razón, mañana tendremos un nuevo jefe de área ─puedo notar que su expresión ha cambiado, pero no reparo en ello, debo suponer que no le gusta la idea de un nuevo gallo en lo que él cree es su gallinero.

Ya en casa, lo despido con un beso en la mejilla, aunque sus intenciones son en la boca, pero creo que ya suficiente nos hemos besado, se aparta no satisfecho por mi acto, pero no insiste.

─Descansa Nicolette. 

─Gracias Manuel, igual. 

En casa otra vez, mi gato me recibe hambriento, por lo que les sirvo algo rápido de comer, pobre Neo, aunque debería de salir a cazar como un típico gato.

Me sirvo algo de vino y me acuesto a leer un libro, antes de dormir. A veces y solo a veces, me gustaría ser como la protagonista de esta historia, después de tantos tropiezos encontrar el amor de su vida, pero luego recuerdo que es ficción y que no debo de arrepentirme por el camino que he elegido.

Want to know what happens next?
Continue Reading
Previous Chapter
Next Chapter

Share the book to

  • Facebook
  • Twitter
  • Whatsapp
  • Reddit
  • Copy Link

Latest chapter

LUJURIA - SIETE PECADOS    EPÍLOGO

Cada día Annette se mueve más en mi vientre, mis antojos por lo dulce se han intensificado, a pesar de ello trato de controlarme para no subir exageradamente de peso. Erick se encuentra en el trabajo, la dinámica de sus empresas ha regresado a la normalidad. Anna me visita todos los días y en ocasiones la acompaño a sus terapias, veo el gran avance en ella, aunque en ocasiones me queda viendo fijamente y por momentos un aura de oscuridad sombrea su rostro.Tengo casi dos semanas de no hablar con tía Juliette, lleva casi un mes de luna de miel, lo último que me pregunto es que si había iniciado la lectura del diario, la cual inicie a los días después de la boda, trato de leer lentamente para así apreciar los detalles y aprender con calma de todas sus vivencias.Al avanzar en mi lectura comprendo el porqué del título de este diario, “Los pecados de una ninfómana”, las situaciones que vivió son más intensas que las que he experimentado. Este diario me está permitiendo conoc

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XLII: LIBERTAD

Han pasado casi tres meses desde esa noche de sorpresas, una cena que inicio como si fuese una reunión de negocios termino siendo un momento familiar inesperado, en especial para Erick que después de este tiempo aún no se lo cree, lo cual me causa gracia, además de sus indirectas para que siga el ejemplo de tía Juliette, sospecho que el hecho de ver que Daniel cazo a una Fortier para el matrimonio y él no, es algo que lo desconcierta más. Pero todas tenemos nuestro tiempo, no le he dicho que no sucederá. A pocos días de la boda se sienta la tensión en el ambiente, aun así, disfruto de estos tiempos de tranquilidad, aunque siempre alerta, desgraciadamente por mucho que Daniel asegure que estamos a salvo, mi instinto no me permite que me relaje por completo.Debo admitir que he logrado controlar mi ansiedad a pesar de mi estado de embarazo, el cual siempre creí que me alteraría más. Hoy tengo cita con la Doctora Blanco, Erick, Anna y tía Juliette me acompañaran ya qu

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XLI: UNA OFERTA DIFICIL DE RECHAZAR

Nos dirigimos en el auto a la carretera principal, tía Juliette aún no sabe dónde será el punto de reunión, al parecer será una sorpresa, algo que a Erick incomoda, somos escoltados por otro vehículo, Anna se ve relajada, pero por su mirada sé que desea preguntarme sobre lo sucedido con Torres. Luego de veinte minutos hemos llegado al lugar donde Daniel nos espera y es el restaurante francés Petit Paris, un lugar con mucho significado, lleno de recuerdos.Al entrar somos dirigidos a un salón privado donde ya se encuentra Daniel esta vez solo con un mayordomo, se levanta para saludar con un beso enérgico a tía Juliette la cual le corresponde, por un momento creo que mejor sería dejarlos solos.Decidimos cenar primero para luego hablar, algo que a Erick no le agrada mucho, sé que él quiere saber exactamente el por qué estamos aquí, pero no le queda otra que tener paciencia ya que Daniel insiste que así sea y debo admitir que tengo hambre, dado mi estado gravídi

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XL: REDENCIÓN

Miro mis manos cubiertas de sangre al igual que la cerámica blanca del cuarto de baño, logro ver una masa, cubierta de coágulos que ha salido de mi vagina, no hay duda he perdido al bebe. Mi pecho es invadido por un dolor indescriptible, otra vez me toca vivir algo así, doy golpes en el suelo maldiciendo por mi perdida, pero el sentimiento de culpa me invade otra vez, todas mis decisiones me han llevado a repetir la historia.─MALDITA SEA, lo he perdido ─otra vez mi corazón se parte en dos al perder la ilusión que iluminaría mi vida.─¿Es mi castigo no poder ser madre? ─no puedo evitar dejar de ver los restos de lo que sería mi hijo o hija.─Todo esto es mi MALDITA CULPA, me he equivocado, YA NO PUEDO MAS ─me repito esto una y otra vez entre lágrimas y gritos.Me cuesta incorpórame por el dolor, mis piernas no me responden. Escucho a lo lejos las risas que parecen acercarse, creo son de Jeaninne y Torres.─ERICK, ANNA, TIA JULIETTE, alguien

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XXXIX: ÉXTASIS

Las hojas de los árboles no se mueven, todo se ha pausado, no percibo el paso del viento o de una ventisca, las nubes grises parecen no moverse, no me había percatado del frio que hace, tampoco sé qué hora es.Mi corazón palpita otra vez a velocidad de galope, trato de controlarlo respirando lento y profundo, la sangre de mi rostro parece haberse retirado, las ganas de gritar me invaden para así salir de esta pesadilla.En segundos veo todos los sucesos que me han llevado a este momento, son tan rápidos los recuerdos que me provocan vértigo, mis manos manchadas aún con la sangre de Joseph tiemblan incontrolablemente.¿Por qué ha sucedido esto? Es mi culpa, no pude prevenir nada, mi instinto del que tanto me jactaba no ha servido, ahora la vida de la persona que amo y la del ser que crece en mi vientre, corren peligro otra vez, creo que estoy a punto de desmayarme.Salgo del corto trance en el que mi mente me ha llevado al escuchar mi nombre como un susurro.

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XXXVIII: MISERICORDIA

Manuel en el suelo desangrándose, gritando, su rostro muestra, frustración, enojo, no sabe qué hacer, nos ve como pretendemos marcharnos desesperándolo más, se ha vuelto loco. Erick se revisa la pierna derecha, sigue sangrado, aunque no se ve que sea una herida tan profunda, logra incorporarse con algo de dificultad, mientras apunta con el arma al que le disparo, puedo ver en sus ojos sus ganas de disparar.─Erick, no vale la pena, debemos irnos.─Señor Hamilton, no pierda su tiempo, deben irse lo más pronto posible.─Este maldito, amenazo a mi mujer, a mi hijo y a mí, no merece misericordia.─Tienes razón Erick, pero hazlo por nosotros.─¿Tú hijo?, ¿Nosotros? ¿Estas embarazada? ─Manuel me ve directamente, su mirada me estremece.─Señor Hamilton deben irse, por favor ─Joseph insiste.─HAS EMBARAZADO A LA ZORRA DE NICOLETTE FORTIER ─Manuel ríe a carcajadas que provocan más Erick.El estruendo sonido de un disparo vuelve a in

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPITULO XXIX: PENUMBRA

─Nicolette, Nicolette, NICOLETTE.No logro escucharla bien por el vidrio que nos separa, pero leo sus labios que dicen mi nombre cada vez más rápido, mientras sus ojos abiertos incrédulos al verme. Como reflejo la una de la otra dejamos que nuestras lágrimas salgan, en estos mom

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XXVIII: ORGULLO

Avaricia y lujuria son los pecados que según Manuel lo caracterizan, pero se ha olvidado mencionar el pecado que lo domina más que los otros y que será el que lo destruirá, su orgullo.Su avaricia lo ha metido en esta esta vida llena de problemas y es su orgullo el que lo mantiene en ella,

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XXVII: AVARICIA

Los días han pasado rápido, ya se cumplirá dos semanas de la muerte de la Anna y no he tenido una pista de Manuel, en ocasiones puedo ver el auto de Joseph cerca de la casa o pasar cada cierto tiempo, he decidido simplemente ignorarlo.Tía Juliette ha tenido dos encuentros más con Daniel al

LUJURIA - SIETE PECADOS    CAPÍTULO XXVI: IRA

Sus ojos brillan como fuego, su rostro endurecido por la ira, Erick esta acá con Joseph a su lado, lo único que nos separan son los dos guardas de seguridad de Daniel, las pocas personas que estaban disfrutando de su cena están presenciando la escena como esperando quien da el primer golpe.

More Chapters
Download the Book
GoodNovel

Download the book for free

Download
Search what you want
Library
Browse
RomanceHistoryUrbanWerwolfMafiaSystemFantasyLGBTQ+ArnoldMM Romancegenre22- Englishgenre26- EnglishEnglishgenre27-Englishgenre28-英语
Short Stories
SkyMystery and suspenseModern urbanDoomsday survivalAction movieScience fiction movieRomantic movieGory violenceRomanceCampusMystery/ThrillerImaginationRebirthEmotional RealismWerewolfhopedreamhappinessPeaceFriendshipSmartHappyViolentGentlePowerfulGory massacreMurderHistorical warFantasy adventureScience fictionTrain station
CreateWriter BenefitContest
Hot Genres
RomanceHistoryUrbanWerwolfMafiaSystem
Contact Us
About UsHelp & SuggestionBussiness
Resources
Download AppsWriter BenefitContent policyKeywordsHot SearchesBook ReviewFanFictionFAQFAQ-IDFAQ-FILFAQ-THFAQ-JAFAQ-ARFAQ-ESFAQ-KOFAQ-DEFAQ-FRFAQ-PTGoodNovel vs Competitors
Community
Facebook Group
Follow Us
GoodNovel
Copyright ©‌ 2026 GoodNovel
Term of use|Privacy