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CLAUDIA
Autor: Cassandra HartMi vida nunca fue normal. No digo que fuera una mierda, pero una familia funcional nunca fuimos. No me he presentado aún. Me llamo Claudia Maldini y soy la única hija (gracias al cielo) de un matrimonio disfuncional. Mi padre, Andrea Maldini emigró de Italia cerca del año 1950.
Conoció a mi madre en una calle de la ciudad de Alajuela allá en Costa Rica y dijo que fue flechazo inmediato. Según empecé a averiguar ya de adulta, mi padre se instaló como el nuevo proveedor de drogas local. Una época donde aquello era para pocos y nadie hablaba de ello.
Recuerdo que siempre peleaban. Mi madre estaba cansada de tener que andar con escoltas, odiaba la vida de mi padre y le amenazaba con dar parte a la policía. A mí padre nunca le importó pues tenía comprado a quienes debía. Todo se descontroló cuando mi madre fue a visitar al rival de negocios de mi padre. No está de más decir que mi padre tomó buena venganza, nunca vi de nuevo a mi madre. Aquel día es difícil de olvidar, aún duele y no hay nada que hacer.
Estaba haciendo algunos trabajos cuando les escuché discutir.
La puerta se abrió y mi madre fue arrojada al suelo de forma violenta por el guardaespaldas. Intenté salir de la habitación, pero mi madre me sujetó del brazo y me puso delante suyo.
Al inicio pensé que me abrazaba, pocos segundos después comprendí que me usaba de escudo.
—Deja a mi hija, Ana María.
—Ella es mi carta de salida. Estaba por dejar el país...debiste permitirme....
—Permitirte dices. ¡Zorra! Entiendo que te vayas con él...pero abandonar a tu hija es la bajeza más grande...
— ¿Mi hija…nuestra hija? Deberías detener tal mentira. La odio y sabes por qué. Necesito irme de aquí...
Mi madre sujetándome del cuello se acercó al escritorio y tomó el abrecartas. Aunque no teníamos una buena relación... ¡eso dolió carajo!
Sus palabras se negaban a dejar mis pensamientos, porque claramente daba a entender que no era hija de ambos. Quizás mentía, estaba definitivamente desequilibrada.
Ya armada y poniendo mi vida en peligro caminó a la puerta. Vi en los ojos de mi padre un odio tan real y tan crudo que era consciente que mamá no viviría mucho más.
Y después de aquello, tampoco pensaba abogar por ella. Otro guardaespaldas se colocó tras mi madre cuando salíamos por el pasillo poniéndole una pistola en la cabeza, ella acabó dejándome ir pues sabía que no era posible.
Después de aquello pasamos unos meses bien, hasta que papá quedó en la ruina debido a documentos importantes que mi madre había entregado a su rival, situación que nos puso en peligro de muerte, por eso decidimos mudarnos a Estados Unidos.
Al llegar nos instalamos en la ciudad, en un barrio bastante lujoso, con casas situadas en terrenos muy amplios. Nuestra casa estaba rodeada por altos muros y varios guardaespaldas recorrían la propiedad.
Allá acabé mis estudios de secundaria y aprendí a ser invisible a los ojos de papá. Han pasado más de diez años desde aquello. No nos ha ido mal, papá tenía algunos contactos y pudo abrirse campo en esto de las drogas.
No me malentiendan, no apruebo lo que hace, pero mientras no sea capaz de valerme por mí misma dependo de él. Mi padre se estableció en los Estados unidos y poco a poco empezó a irle mejor. Sin embargo, de unos días para acá, lo noto más tenso de lo normal.
Ha despedido a los empleados y mantiene un perfil bajo. Busca un reemplazo ahora que se siente viejo y sabe que no pienso seguir con su vida.
También sabe que no me casaré con nadie de su mundo o al menos no de forma impuesta. Nunca he estado cerrada al amor pero me aterra que quien fleche mi corazón esté en lo mismo por eso prefiero pensar que me quedaré soltera siempre. Papá me dice que puedo soñar con la libertad pero que nunca va a suceder.
Ser su hija me vuelve blanco de cada Cartel de la ciudad.
En fin…
Salí rumbo a la universidad pues hoy conoceremos al nuevo dueño. Su vida, de acuerdo a la chismosa profesora de arte abstracto, es un total misterio. Y nos repite hasta el cansancio que debido a que nos vamos a graduar en pocos días, nos perderemos de verle cada vez que vaya.
Lo vinculan con drogas —¿¿qué tan mala suerte puedo tener??—pero nadie le ha probado nada Su nombre es Dominic, alias La Bestia.
Mis compañeras, quienes parecen más cerca de los catorce que de los 24 me insistieron para que las acompañara a algunas carreras ilegales, pues La Bestia correría. Era según los rumores el mejor y aunque no se dedicaba a eso para vivir, era condenadamente bueno.
Sin embargo, me sería imposible ir, órdenes de mi padre. Llegamos al gimnasio y veo decenas de carteles con el nombre de nuestro invitado. Lucia mi amiga en la Universidad, estaba realmente eufórica.
— ¡Ahí está! Ese sujeto es el padre de mis hijos. Ese semental está apenas para que me haga suya….
—¡¡Lucia...por Dios qué vergüenza!! Además, La Bestia, quizás ni siquiera la tiene tan grande...
El silencio que acompañó a mis palabras nos dejó saber que todos, incluida La Bestia, habían escuchado mis palabras.
¿Que fue aun peor? La Bestia me miraba con sorna, casi les juro que podía leer su mente y en ella había una promesa de mostrarme que tan "pequeña” la tenía. Así que como la ruda y respetable hija de un mafioso, di media vuelta y salí pitando.
Noté que alguien seguía mis pasos, Lucia estaba tan apenada como yo. ¡MALDITA! Por su culpa me había convertido en el centro de atención.
—Lo lamento Claudia.
—No más que yo, te lo digo. —Le dije señalándola con mi dedo índice, ella sabe sobre el mundo de mi padre y comprende porqué odio llamar la atención. —
—La Bestia te miraba fijamente, dio algunos pasos para seguirte, pero fue como si recordara dónde estaba y se quedó quieto.
—Eso, lejos de hacerme sentir mejor aumenta más esa vergüenza.
En aquel momento no fui consciente que la Bestia, caminaba unos pasos atrás. Era como cuando un depredador escoge a su presa y empieza un juego de acecho.
Se mantuvo siguiéndome durante varios días y eso fue lo que algunas semanas después, acabó salvando mi vida.
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Último capítulo
Atada a la Bestia Omnisciente
— ¿Dónde estamos? —Supongo que no importa que te lo diga porque no te vas a escapar. En unos terrenos que colindan con la finca de Andrea. El me ayudó a preparar todo para Dominic. El día que Andrea tuvo la reunión con Bestia, escogió la foto dónde más parecida te veías a mi esposa y tal cual predije, cayó como loco por ti.—Déjame ir.
Atada a la Bestia Claudia
Me hago la dormida. No estoy, ni estaré lista para hablar sobre el tatuaje ni sobre a quién pertenece. Aunque esa persona forma parte de mi pasado me duele y no sé por qué. Lo escuchó levantarse y salir, escucho su auto salir y escucho los pasos de quién vigila mi puerta, yendo de un lado al otro. De pronto el sonido de un disparo y un cuerpo cayendo. Disparan a la cerradura de mi habitación haciéndola volar.— Mi nombre es Christos Zabat y he venido por ti.Avanza hasta la cama y me agarra del pelo, me
Atada a la Bestia Omnisciente
Durante el viaje Claudia descubrió que mil cosas estaban en su mente. En poco tiempo—se imaginó— conocería a sus padres biológicos. La alegraba no ser hija de Andrea....Andrea… Sabía que no tendría que sentir compasión por él, pero resultaba difícil. Cuando llegaron se sentía cansada así que simuló estar dormida. Amaba que Dom la hiciera suya pero realmente quería dormir. Dom la llevó en brazos, la colocó en la cama y salió casi sin hacer ruido. U
Atada a la Bestia Dominic
Llegamos a casa hace tan solo unas horas. Verla dormir me da paz. Nunca me imaginé qué Claudia acabaría amándome, pero lo hace. Quizás no de forma tan intensa como yo a ella, pues me tiene en su vida desde hace muy poco. Pero el sentimiento está ahí.Su ausencia, generada por culpa mía y solo mía, me hizo replantearme las cosas. No se engañen y crean que seré un puto indulgente, Con ella prometí de verdad moldear mi genio. Tampoco esperen milagros pero trataré.Cuando me dijo que se marchaba no supe la raz&oacu
Atada a la Bestia Claudia
Llevo varios días aquí, pero no sé cuántos. Los golpes de mi padre me tienen aturdida y me siento enferma. ¡El infierno es cualquier cosa! He sido golpeada por tantas partes que más me vale hacer cuentas de donde no tengo un moretón.Dos de los empleados me cuidaron por ratos. Uno me daba medicamentos y líquido mientras otros vigilaban.Otro de los guardias, <<creí yo>>
Atada a la Bestia CLAUDIA
Poco antes del secuestroEstaba decidida a llegar lejos, no sabía hasta dónde pero debía irme. Dom estaba loco. Sabía o pensaba que nunca iba a lastimarme físicamente, sin embargo forzarme a lastimarlo para probar, no sé qué…eso me asustaba. Porque nadie que esté bien de la cabeza puede hacer algo así. Dominic era dominante pero no le temía, como dije antes no me preocupaba mi integridad física pero si la emocional. Porque se me
Atada a la Bestia DOMINIC
Estaba seguro que Claudia regresaría pronto. Sí, había sido un cretino, pero se calmaría pronto. Sin embargo, cuando las horas
Atada a la Bestia CLAUDIA
Seis horas en semejante castigo…causado por huir porque me pareció violento. Dom era una criatura compleja. Tenía sentimientos fuertes
