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IRINA
Cassandra Hart Cassandra Hart Two Cassandra Hart Three Cassandra Hart FourAquí estoy de nuevo escuchando lo que no quiero escuchar.
Tengo la maldición —-aunque muchos lo llamen don— de oír lo que otras personas o criaturas piensan. También puedo ver el verdadero rostro de los sobrenaturales Y debido a estos “dones” sé que en el mundo hay una infinita variedad de criaturas, —no todas buenas por supuesto—
Mi vecino se llama Vince Van Fosen y es un tipo que suministra drogas a los niños de la ciudad. Trabaja en asociación, con un Ángel llamado Zacharias —que de angelical no tiene una pizca—. Es una criatura tan aterradora como el más cruel de los demonios, pero realmente hermoso y esto fue lo que meses atrás me delató y acabó de ponerme en evidencia.
Cuando descubrió que podía ver más allá de lo que lo hace un humano decidió que sería suya. Lo que nunca supo ni sabrá es sobre mi habilidad de escuchar los pensamientos. Y ahora Zacharias y Vince planean engañar al Príncipe del inframundo. Van a hacerlo venir a la casa de Vince y dispararle.Y sé que no es correcto, porque escuché que este Príncipe está tratando de mantener las cosas en orden y sacar a escorias como Van Fosen de las calles.—Ya sabes lo que debes hacer, Irina—me dijo Zacharias——No quiero ayudarlos en esto. No entiendo por qué debo hacerlo y no pueden obligarme. Lo que hacen es malo, no seré parte de eso.Y estúpida yo, eso me valió tres días de torturas y quemaduras de ángel.Aun así espero que si le aviso al Príncipe quizás este acabe con Zacharias y con Van Fosen. Acurrucada en una esquina temblaba de miedo. Faltaban dos días para la llegada del Príncipe y necesitaba estar tranquila. Vince entró en aquel momento y me miró con pena. A veces no parecía tan malo y me pregunté si quizás hacía lo que hacía contra su voluntad.—Irina, nunca debes decirle que no a un ángel.
—Lo odio. Te odio. Por años fuiste ese vecino amable que me ayudaba a traer las compras del supermercado. ¿Cómo cambiaste tanto?—La ambición. Quería más y me metí con quienes no debía pues como tú, veo más de lo que debería. No pienses en traicionar a Zacharias hablando con Antón, ese príncipe es más peligroso que el ángel y te matará si tan siquiera piensas en mirarlo o dirigirte a él. Se dice que hoy ese demonio hará pública la existencia de los suyos, las cosas se pondrán intensas, niña. No salgas de casa.Estaba mirando las noticias cuando de pronto la periodista dio un pase en vivo. Y lo que transmitieron cambio la vida de todas las personas.
—Gracias a mis compañeros en el estudio. Se nos hizo llegar un comunicado que decía que los demonios y criaturas sobrenaturales harían su aparición en público. Varios medios de comunicación nos hemos apersonados a esta zona de la ciudad. Los dejamos con la imagen en vivo.
Para mi total y absoluto asombro—y pánico en el resto de los millones de espectadores de eso estaba segura—el Príncipe apareció flotando, luego asesinó a un vampiro. Bueno, yo pude notar que era un vampiro, los que veían las noticias miraban a un ser horrible, de facciones aterradoras matando a un humano. Sin embargo para mí, el rostro de aquel príncipe se mostraba tan cual y era muy guapo. Tuve claro que la imagen aterradora la usaba para asustar humanos.
Luego tomó la palabra y mientras hablaba algo en mí empezó a moverse.—Humanos, mi nombre es Antón, Príncipe del Inframundo. Estoy aquí para mostrarles que somos reales y para establecer reglas. Las criaturas sobrenaturales existen y ha llegado el momento que abandonen las sombras. No se matarán criaturas sobrenaturales salvo en caso de que sus vidas se encuentren en peligro. La misma regla aplica para las criaturas sobrenaturales y aquellos que infrinjan mi mandato, perecerán bajo el juicio de Lucifer.
Durante los siguientes minutos, todos los canales repetían si parar las imágenes del anuncio del Príncipe así que decidí salir de la casa. Me sentí asfixiada porque ya viendo al Príncipe, todo parecía real.
Ni era lo mismo pensar en hablar con él, que mirarlo y saber qué rostro tenía quién probablemente me asesinaría. Era aterrador y quizás me mataría de la misma forma en que había matado al vampiro.Estaba pasando por una de las calles laterales cuando un pequeño hombre—que al verlo con atención determiné que era un vampiro— me miró con perversa diversión.—Una humana con el don de ver. Me gustará matarte.
—El Príncipe ha dicho que no pueden atacar humanos.
—El Príncipe no es mí Príncipe. No me rijo bajo las normas de nadie. Así que tú, maldita y patética humana morirás en mis manos.
El vampiro me dio un golpe en el rostro y me tiró al suelo. Simplemente cerré los ojos y esperé que acabara conmigo pero sin embargo solo sentí la suave caricia del viento cuando alguien pasó junto a mí. Al abrir los ojos el Príncipe estaba ahí asesinando al vampiro. Luego se acercó a mí y me acarició con gentileza la mejilla.
Al ver el golpe sus ojos empezaron a tornarse negros y escapé sin embargo apareció de pronto frente a mí.
—No me temas, compañera.
— ¿Compañera?
—Mi única. Te he buscado por eones.
—Yo no entiendo…
—Debo irme por ahora. Pero tengo tu esencia y te encontraré.
Regresé a casa sopesando la situación. Lo que el Príncipe no sabía era que no necesitaría de ninguna esencia para encontrarme, cuando fuese tras Vince me vería de nuevo. Lo que me dejaba algo más tranquila era que habíamos charlado y continuaba respirando, incluso parecí agradarle. Así que me sentí algo más tranquila.
Vince se dejó caer por mi apartamento durante tempranas horas de la noche. Estaba nervioso y tenso.—Es un maldito.
— ¿De qué hablas?
—Zacharias, ha dicho que me está cazando porque estoy organizando una guerra contra los demonios, le han puesto precio a mi cabeza.
—Se cuida las espaldas.
—Correcto. Si algo sale mal hoy podrá culparme a mí. Pero eso también significa que vendrá por ti. Sabes demasiado.
—No tendré oportunidad. Huir de un ángel es imposible.
—Por ahora lo mejor será que te quedes aquí y si viene le digas que trabajarás con él, quizás te perdone la vida.
—No quiero trabajar para él, prefiero morir. Sobre mis manos no tendré la muerte de ningún niño.
—No repitas eso, si sabe que sabes del embarque, descubrirá que escuchas los pensamientos.
—Espero que el Príncipe acabe con él.
—El príncipe morirá en unas horas, Irina. Y entonces los otros tres príncipes vendrán a vengar a su hermano. Se desatará el infierno sobre la tierra, si no te mata Zacharias para cubrir sus huellas, te matarán los demonios por haber sabido del ataque a su hermano.
—Ustedes me metieron en esto, no es justo.
—Lo lamento Irina.
Vince usó mi balcón para pasarse a su casa, el arma para acabar con el Príncipe estaba apuntando a la puerta así que tras empacar algunas cosas, salió de nuevo por mi apartamento. Faltaban casi seis horas —en teoría—para que el Príncipe hiciera su llegada. ¿Me mataría si charlaba con él?
Algunas cosas que había aprendido a lo largo de mi vida me ayudaban en muchas ocasiones, una de ellas era esconder mi esencia para así no dejar rastro. Lo había descubierto de forma accidental cuando cumplí 16 años.
Un vampiro me seguía y del susto contuve la respiración. El vampiro pasó de largo sin detectarme y conforme avanzaba el tiempo descubrí cómo hacerlo sin aguantar el aire.
Así que esperaba que pudiese ocultar mi esencia del Príncipe. Sí este sabía que estaba dentro podría dejar en evidencia que me conocía y quizás alertar a Zacharias. Porque yo asumí que el Príncipe trataría de llegar haciendo lo mismo que yo, ocultando su esencia. Pero eso fue antes de mirarlo, de saber que me consideraba suya, temía entonces que irrumpiera como un cavernícola en lugar de siendo silencioso.Miré mi apartamento con nostalgia. Estaba ante la inminente destrucción de mi vida tal cual la conocía, mi vida parecía estar por acabar. Ya fuese por la mano de Zacharias o el Príncipe por hablarle o la de la familia del Príncipe si este llegaba a morir. No tenía ningún objeto material de mi infancia. No porque no quisiera sino porque mis padres, al verme como un fenómeno me arrojaron a la calle y desde los 15 años vivo sola.
No creo que nadie me extrañe realmente—nadie salvo quizás mi amiga Rebecca a la que no veo hace meses— pero nada de familia que llore en mi tumba y eso si al ser ejecutada por sobrenaturales lograba ser algo más que polvo. La llamé queriendo charlar con ella quizás, por última vez.
—Hola Becca.
—Irina, ¿Cómo estás? Lo de las noticias fue impresionante. Aquellos que se burlaron de que veías cosas imaginarias no sabrán que pensar.
—Siempre me creíste.
—Me diste un hogar cuando nadie más lo hizo. Me has protegido siempre Iri.
—Te veo como a una hermana Becca. He de ausentarme unos días. Por favor cuídate de Freddy.
—Lo haré, no sé qué estás haciendo ni lo que harás pero por favor mantente con vida.
—Lo haré, y después de unos días nos iremos juntas. Lejos de todo.
—Suerte Iri.
Una hora después escuché movimiento en el pasillo, sentí la esencia del Príncipe así que abrí la puerta y le hice la advertencia. En ese momento la vida como la conocía llegó a su fin.
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